Dice furilo que va a eliminar cada dÃa 3 feeds en su bloglines para, dentro de 3 meses, no tener ninguno y volver a empezar. Precisamente la semana pasada hice algo parecido, pero a lo bestia. Bajo el nombre en clave el harakiri, borré de un plumazo todas las subscripciones de mi cuenta.

Desde que un dÃa recibà el shock, hace años, de que un servicio técnico me formateara el ordenador para instalarme una grabadora de cds (que me servirÃa para hacer los backups que no habÃa hecho hasta entonces), me he aficionado al tibetano arte del mandala, ese en el que unos monjes pasan dÃas, semanas o meses realizando un complejÃsimo dibujo con arena para, una vez terminado, deshacerlo. Tras la sensación de vacÃo extremo, siempre viene la de liberación.
Dicho esto, he de reconocer que esta vez no fui tan radical y guardé un flamante opml con todas mis subscripciones. En este caso la deseada liberación se convirtió pronto en aburrimiento, por lo que al cabo de tres dÃas (pretendÃa estar una semana) deshice el experimento.
Aún asÃ, trato de mantenerme por debajo de unas sanas 100 subscripciones, borrando algunas de las que tengo si añado una nueva.